Mi interés por la cocina y especialmente por las Paellas nació cuando aún no me mantenía aún en pie.

Cada detalle era importante en la búsqueda de los mejores productos del mercado para hacer la Paella. Aún recuerdo con cierta nostalgia lo divertido que me parecía ver a mi padre discutir apasionadamente con sus amigos sobre el por que y el como tal pescado era mas fresco y sabroso que tal otro...que si hay que mirarle los ojos, que si el color mas o menos brillante,  textura de las escamas...

 

La aventura solía empezar en el mercado, pero cuando había tiempo, era directamente en la huerta o en la lonja del pescado donde el juego del regateo con los pescadores o los palleses seguía hasta obtener tan preciado botín.

 

El Domingo era el gran día, en el que todos los productos obtenidos eran expuestos con orgullo en la mesa, un espectáculo visual para la familia que nos mantenía ocupados mientras ellos preparaba el fuego.

 

La preparación del fuego era otro de los temas a los que se le prestaba máxima atención, tanto en la elección del tipo de leña como su colocación en minucioso orden. El momento y el orden apropiado para llevar cada producto al fuego y su tiempo necesario...

 

Este ritual culminaba en el plato, donde mi padre y sus amigos cosechaban los agradecimientos y sonrisas de los comensales satisfechos.

 

He continuado con esta tradición familiar durante el resto de mi vida, un trabajo que realizo con gran satisfacción por mi parte. Pongo atención a todos los detalles, desde el mercado hasta la total satisfacción de mis comensales, que por cierto, es una satisfacción profesional y personal que me empuja a seguir haciéndolo con la misma ilusión que el primer día.

 

Que aproveche!

Nuestro Chef

Acompañar a mi padre y a sus amigos en sus interminables excursiones al mercado me hacía sentir como Sherlock Holmes.